Entre la casa y el bosque, un jardín que forma parte del lugar.
En el límite del Parque Natural del Montnegre i el Corredor, Can Peregrina nace de una relación íntima con el paisaje que lo rodea. Un jardín de carácter mediterráneo que recoge la esencia del entorno natural y la acerca a la casa a través de la sombra, el agua, los aromas y el movimiento de la vegetación.
Olivos y cipreses emergen entre agrupaciones de plantación naturalista, mientras que la piedra y el ladrillo aportan calidez y un carácter atemporal. Entre ellos se distribuyen pequeños espacios para reunirse, descansar o, simplemente, contemplar, creando una transición suave entre los espacios habitados y el bosque.
El resultado es un paisaje sereno, romántico y ligeramente silvestre, donde los límites se difuminan y el jardín parece formar parte de un paisaje que siempre ha estado ahí.








